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EL GREAT WESTERN RAILWAY Y OTRAS GRANDEZAS DE BRUNEL

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De entrada, no quiero crear confusión, ya que Brunel no es un sitio, sino un hombre que dejó huella. No confundir con Brummel, la colonia masculina de las distancias cortas, aunque al parecido fonético habría que añadirle que nuestro Brunel de hoy, como veréis, sí que se afanó en acortar las distancias en su tiempo. Isambard Kingdom Brunel (1806 - 1859) fue un ingeniero, excesivo, listo como él solo y currante como pocos. De hecho, murió en un estado de agotamiento físico de tanto trabajar. Algunos diréis entonces que no era tan listo. ¡Pues lo era!  Siendo joven, fue ingeniero jefe en la construcción del primer túnel bajo el Támesis (que había comenzado su padre), que todavía hoy se sigue usando como parte de la red del metro londinense. Hizo el barco de vapor más grande del mundo, el Great Western. Luego diseñó otro más grande, el transatlántico Great Britain (musealizado hoy en Bristol y que también fue el primer barco de pasajeros de acero y de hélice). Finalmente, dejó pequeño...

EL CHACACHÁ DEL TREN

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Mocedades, en aquel tema, aludía dulcemente al chacachá del tren. Pero Enrique y Ana, en otra canción infantil de las suyas, decían que el tren se iba chin chin pom pom haciendo ruido. Y claro, uno no se aclaraba cuál era el verdadero sonido. A aquellos dos trenes, sin que ninguna de las dos canciones lo dijera, les atribuí en mi mente una melancólica tracción a vapor. La cosa quedó ahí candente, provocándome reiteradas noches de insomnio. ¿Quién es el guapo que se duerme mientras percute en su cerebro un continuo chaca pom pom chin chin chachachá? ¡Un no vivir! Por fin, ya avanzado el siglo XXI, monté en un tren a vapor movido por una locomotora del siglo XIX, poniendo al límite mis conocimientos de números romanos, dicho sea de paso. El convoy iba tirado por la Aurrera, que es una de las joyas del Museo del Ferrocarril de Azpeitia y salió pitando, nunca mejor dicho, hacia Lasao. Tan contento iba haciendo fotos y mirando todo que, cuando me bajé de vuelta en Azpeitia, no fui capaz de ...