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EL GREAT WESTERN RAILWAY Y OTRAS GRANDEZAS DE BRUNEL

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De entrada, no quiero crear confusión, ya que Brunel no es un sitio, sino un hombre que dejó huella. No confundir con Brummel, la colonia masculina de las distancias cortas, aunque al parecido fonético habría que añadirle que nuestro Brunel de hoy, como veréis, sí que se afanó en acortar las distancias en su tiempo. Isambard Kingdom Brunel (1806 - 1859) fue un ingeniero, excesivo, listo como él solo y currante como pocos. De hecho, murió en un estado de agotamiento físico de tanto trabajar. Algunos diréis entonces que no era tan listo. ¡Pues lo era!  Siendo joven, fue ingeniero jefe en la construcción del primer túnel bajo el Támesis (que había comenzado su padre), que todavía hoy se sigue usando como parte de la red del metro londinense. Hizo el barco de vapor más grande del mundo, el Great Western. Luego diseñó otro más grande, el transatlántico Great Britain (musealizado hoy en Bristol y que también fue el primer barco de pasajeros de acero y de hélice). Finalmente, dejó pequeño...

CAZANDO ESTRELLAS CON HERSCHEL (1738 – 1822)

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Recuerdo que a mi abuela Consuelo le gustaba un programa de variedades llamado “El hotel de las mil y una estrellas”, cuyo artista principal era el inefable Luis Aguilé. Pues bien, hoy voy a hablar brevemente de William Herschel, el hombre que, junto con su hermana, descubrió no mil, sino más de dos mil quinientos objetos estelares. Mi conocimiento de Herschel comenzó en una visita al Observatorio Astronómico de Madrid, en 2013, cuando vimos la reconstrucción de un enorme telescopio que había construido para el Observatorio y que destruyeron los franceses en la invasión napoleónica de 1808. Curiosamente, el propio Napoleón había estado con el científico y le había honrado con la Legión de Honor, pero sus soldados debían ser algo más rústicos que su emperador y les dio por romperlo todo. Con este mínimo bagaje y obnubilado por el recuerdo del gran Aguilé, cuando preparaba mi primer (y hasta la fecha, único) viaje a la patria de Shakespeare, miro el mapa de Bath (Inglaterra) y veo: “Hers...

LA TORTUOSA PERIPECIA DE UNA COPA DEL MUNDO

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Jules Rimet y la Copa del Mundo. Yo supe de Jules Rimet cuando cursaba tercer curso de la EGB, con ocho años. Era un cromo de una colección de fútbol y el añejo blanco y negro de la instantánea no auguraba nada positivo respecto a la salud del bueno de Jules, cuyo nombre propio se guardó en mi cerebro tal como se leería en castellano. Resultó aquel señor ser el inventor del Mundial de fútbol, gracias a lo cual, años después, le habían puesto su nombre a la propia copa del campeonato. Se ve que Rimet mandaba mucho y, en una decisión que hoy nos olería a un intenso aroma de tráfico de influencias, le había encargado la copa a un amigo, el artesano Abel Lefleur, como quien pide un cubalibre en el bar. A Cuba precisamente no fue el trofeo, pero sí que pasó el Atlántico para recalar en Montevideo, primera etapa de la historia mundialista. Ganó el equipo local y la copa, aun siendo de oro, encontró acomodo al lado mismo del Río de la Plata, en otra demostración de lo bueno que es complementa...

NELSON, TRAFALGAR Y UNA RONDA DE BRANDY

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Muchos ingleses acuden cada año a la provincia de Cádiz para disfrutar de unas pacíficas vacaciones. El descanso, unas cervecitas en el chiringuito, los baños en el mar y la libido subida por los rayos de sol andaluces, pueden ser más que atractivos por muy de Chelsea que seas. Pero ni aún así su esencia se derrite por el sol, y aunque su piel mute y se mimetice en su nuevo medio como si fuera un gambón de la propia bahía gaditana, unos calcetines rayados con chanclas servirán de prueba del algodón definitiva de su pedigrí británico, impreso en su blancurria epidermis por siglos de brumas marineras o copiosas lluvias en la campiña. Y si quieren más pruebas, sólo nos queda decir que no en vano a su tierra se la denomina Albión. A esto lo llamo yo, blanco y en botella. Pero, demos un salto en el tiempo -que no en el espacio-, y a muy pocas millas náuticas de las playas de Conil o Vejer de la Frontera, en 1805, los “britons” tatarabuelos de nuestros recocidos turistas (dicho sin doble int...