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VESTIGIOS DE UNA ÉPOCA INFAME

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Me suele gustar poner cosas en tono de humor. Hoy no va a ser el caso, como veréis. Afortunadamente, ninguno de nosotros lo vivimos, pero a finales de enero de 1933 subió Hitler al poder, es decir, hace ochenta y nueve años justos. Y ese adjetivo, justo, no parece propio para calificar el régimen que aquel señor con bigote instauró. Pero es que uno de los aspectos más inquietantes de aquella locura que recordamos aquí, es que consiguió el poder democráticamente, en un país en el que cuando Beethoven era niño ya había educación obligatoria (aunque no sé si en todos los estados que luego conformaron Alemania). A la gente le dijeron lo que quería oír, se les dio trabajo, comodidades, vacaciones y se les lavo (o se dejaron lavar) el cerebro. Menos de dos meses después, en marzo, ya habían establecido el primer campo de concentración, Dachau, al lado mismo de Munich. A partir de ahí, empezó una terrible carrera que finalizaría con aquel disparo en la Cancillería mientras los rusos entraban ...

REY POR UN DÍA

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Antes que algún “hacker” ruso obtenga la información ilícitamente de mi biblioteca de imágenes, voy a hacer una confesión que os va a asombrar. A finales de 2009, un día llegué a casa y mi mujer me lo dijo: “Vas a ser Rey”. “Y tú, mi Reina” - respondí pensando en que la cosa se ponía interesante”. “Pero es que vas a ser rey… negro” – continuó. Mi extrañeza fue máxima, pues me distingo de los de raza negra en dos aspectos: el color de la piel y otra cosa. ¿O era alguna extraña y desconocida perversión de mi consorte? No, lamento no poder seguir por ahí si es que os estaba interesando el asunto, pero aquello no era negro, era un marrón en toda regla. En un restaurante en que trabajaban unos amigos, necesitaban a tres personas para hacer de Reyes Magos. Lo propusieron un día en que estaba todo el grupo menos yo, y dos de los que estaban presentes se cogieron a Melchor y Gaspar. Como un servidor no estaba, no pude elegir y me asignaron el que estaba libre, y no se referían a Jim, el chico ...

EXPEDICIÓN TXIMIST AL EVEREST DETRÁS DEL ESCAPARATE.

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Las sorpresas positivas alegran la vida. Solo hay que ver la felicidad de los niños, que tienen todo por aprender, y cómo se emocionan cuando descubren el funcionamiento de algún mecanismo o encuentran inesperadamente algo que resulta de su interés, por poner un par de ejemplos. Para ellos casi todo es sorpresa y por eso viven con tanta propensión a estar contentos. Pues resulta que esta semana me he sentido como uno de esos niños, aunque ya no cuele mi cara como la de un tierno infante. Una tarde, después del trabajo, dimos una breve vuelta por Bilbao para ver la iluminación navideña, antes de que el precio del kilovatio hora la convierta cualquier día en parte nostálgica del pasado. No soy persona de mirar escaparates, pero hete aquí que me fijé en uno en el que veo parte de un equipo de alta montaña. Me acerco y resulta que, dando un salto en mi mente de más de cuarenta años, salen de mi corteza cerebral y en este orden las palabras ”expedición”, “Tximist” y “Everest”, pronunciada...

SOMME 19240

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Estamos en Navidad, tiempo que siempre se ha asociado a paz, reencuentro, familia y, por qué no decirlo, a festejo y a paga extra. Pero hoy me ha salido una foto en Internet que recordaba justo lo contrario: era la imagen de un montaje artístico de un inglés que representó los 19240 muertos que tuvo la Commonwealth en el primer día de la batalla del Somme en la Gran Guerra, que es como se llamó al principio a la Primera Guerra Mundial. El bueno de Rob Heard, que así se llama el paciente inglés, se curró casi veinte mil mortajas, con su soldado tamaño Geyper Man dentro, cosidas a mano y colocadas disciplinadamente en orden. Y eso que ahorró, pues no consideró a los más de dos mil británicos desaparecidos en ese primer día de la acción bélica, 1 de julio de 1916, como si se hubieran evaporado entre aquel humo con olor a pólvora. Es más, si hubiera contado todos los muertos aliados en la batalla entera tendría que haber hecho ocho veces más, y si hubiera incluido también a los alemanes, q...

BARCOS, GRÚAS, MUELLES Y DEMÁS RESORTES

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Hace cinco años hacía soleado (¿os acordáis del sol?) e hicimos una gran visita fluvial por la Ría. Esto es lo que escribí entonces y que hoy me apetece recordar:  Gracias a que un 8 de diciembre de hace más de cuatrocientos años los Tercios de Flandes ganaron la batalla de Empel contra todo pronóstico (jugaban fuera de casa y fue un 2 en la quiniela), hoy hemos disfrutado de una jornada festiva que no ha parecido tal, ya que me he tenido que levantar antes de las 9. Pues bien, este sacrilegio ha tenido su explicación. El Ayuntamiento de Barakaldo, sumándose con disimulo a la efeméride, nos ha obsequiado con una bonita excursión en barco partiendo de la dársena de Portu (Barakaldo) hasta los límites del Abra. Como ha sido gratis, los diez euros por barba que calculábamos que nos iba a costar, los hemos invertido luego en unas raciones de rabas y sus correspondientes aperitivos líquidos, que todos tenemos que hacer nuestro esfuerzo en pos de la mejora económica. Antes de partir, un ...

BARAKALDO PINTURERO.

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Se quejaba el bueno de don Antonio Machín, amable precursor del movimiento Woke, de que no se pintaban angelitos negros. En Barakaldo, durante décadas no tuvimos ángeles nada más que dentro de las iglesias y en el propio escudo municipal, pero de color negro íbamos más que servidos, abundando en sus paredes en forma de gruesa capa o ronchón de polvo industrial. No obstante, de un tiempo a esta parte, muchos de esos lienzos anodinos y feos se han empapado de todo tipo de gamas cromáticas de la mano de numerosos artistas. Hoy gozamos de una buena colección de murales que silenciosamente embellecen y alegran nuestro paisaje urbano, como prueban las siguientes fotografías.